martes, 3 de mayo de 2011

Y mientras te vas, lentamente y sin avisos, me consumo internamente. Me dejo estar, me duermo y no despierto, o despierto y no duermo.
Me seco como las hojas de los arboles en esta epoca del año, caigo, como la lluvia de las nubes que golpea en mi ventana. Observo como te alejas, huyes hacia el horizonte y te pierdes con el viento.
En vez de eso solo te pido, querido, que hagas sonar la campana de la despedida, para no tener que salir a buscarte sin encontrar pista. Entonces me ahorrare el llanto a las estrellas, el reclamo a la luna y el odio hacia el sol.
Entonces me ahorrare respiros innecesarios, flores que marchiten, noches de frio.
Entonces me ahorrare una vida.

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